LADRILLOS SUELTOS NO HACEN UN HOGAR
despúes de muchos años aún sigo en construcción.
palos y piedras tirados en el suelo,
el piso de barro, no tengo techo ni puertas o ventanas.
estoy construyendome artesanalmente.
entendí que no me gusta en encierro,
por eso no quiero tener paredes en mi,
ni puertas, ni ventanas, ni cerraduras.
quiero que el viento entre sin barreras.
aun no he decidido que tamaño quiero tener.
me teñí de negro pues quiero todos los colores en mi.
no se cuantos cómodos tendré,
¿pues, cuantas personas vivirán en mi?
¡no lo se! entonces para que apresurarme en terminar
¿que hare despues que me concluya?
decidi que no tendré rincones en mi.
no quiero rincones pues son muy tristes
y con tendencia a llenarse de inutilidades y polvo.
también no quiero mobiliarme,
no seré moderna, estoy construyéndome estilo años sesenta.
pues han sido los mas vicerales, mas interesantes
¡que quisiera haber nacido en el!
esos días, pensé en desconstruirme
y transformarme en un remolque,
por pura cuestion de movilidad.
¡eso seré! un remolque de los sesenta
mi motor sera el blues y el amor libre
y mi casa el mundo entero.
eso es, seré un viejo remolque de los sesenta
sin hijos, sin perros, sin plantas
un remolque, nada mas.
ya decidí:
cuando crezca, quiero ser un remolque
para parquearme donde quiera
sin ninguna responsabilidad
de llegar a algun lugar.

